Scones de bacon

Scones! Los adoro desde que los descubrí hace mil años y eso que la cocina inglesa no tiene buena fama.

¿No sabes lo que son los scones?, pues abre la oreja que te lo cuento ahora mismito. Son unos bollos de pan, un tanto hojaldrados y con un toque harinoso. Ni dulces, ni salados, ni todo lo contrario, están en el punto intermedio que los hace únicos.

Da igual tomarlos con mantequilla, mermelada, queso, fiambre o solos. Son una delicia y muy fáciles de preparar.

¿De dónde he sacado esta receta? Del blog de Joy the Baker, ¿de dónde iba a ser?

Allá vamos!

Ingredientes (para un montón de scones):

Para el bacon:

  • 8 lonchas de bacon
  • 1 cucharada de azúcar moreno
  • Pimienta negra al gusto

Para los scones:

  • 330 gramos (3 cups) de harina normal
  • 2 cucharadas soperas de azúcar moreno
  • 2 cucharadas soperas de azúcar blanco
  • 3 cucharaditas de baking powder o levadura química Royal
  • 1 cucharadita de baking soda
  • ¾ cucharadita de sal
  • ½ a 1 cucharadita de pimienta negra
  • 170 gramos (3/4 cup) de mantequilla sin sal fría
  • 1 huevo grande
  • 178 militros (3/4 cup) de buttermilk

Preparación:

Lo primero es caramelizar el bacon. Precalienta el horno a 190ºC (375ºF). En la bandeja del horno cubierta con papel de hornear extiende las lonchas de bacon y espolvoréalas con una cucharada de azúcar moreno y con pimienta negra al gusto. Introduce la bandeja en el horno y hornea hasta que el bacon quede tostado y crujiente. Aproximadamente tardará de 10 a 15 minutos.

Saca la bandeja del horno y deja enfriar.

Una vez frío corta el bacon a trocitos y reservalo.

Aumenta la temperatura del horno a 220ºC (475ºF).

Prepara de nuevo la bandeja del horno con una nueva hoja de papel de horno.

Ahora toca ponerse manos a la obra con la masa.

En un bol mezcla la harina, los dos tipos de azúcar, el baking powder, el baking soda, la sal y la pimienta . Añade la mantequilla fría e incorpórala con los dedos, quedando una mezcla basta.

En otro bol mezcla los huevos y la buttermilk batiendo con un tenedor.

Añade a esta mezcla la mezcla anterior y cuando esté completamente mezclado incorpora los trozos del bacon caramelizado.

Quedará un masa consistente y pegajosa que tendrás que amasar un poco sobre una superficie ligeramente enharinada. No hay que amasar demasiado, solo asegurarse de que todos los ingredientes están uniformemente incorporados.

Extiende la masa con ayuda de un rodillo. El grosor de la masa debe ser más o menos de un dedo, es decir, más o menos 1 cm. Y con ayuda de un cortador de galletas, un vaso pequeño o lo que tengas a mano, ve cortando la masa en círculos pequeños. Los recortes que vayan quedando se pueden unir y amasar de nuevo para volver a extender y cortar nuevos scones, hasta que termines la masa. Aquí no se tira nada.

Coloca los scones en la bandeja de horno con papel de hornear que habías preparado antes y hornea unos 15 minutos a 220ºC (475ºF).

Tienen que subir como un hojaldre, doblando más o menos su grosor inicial y casi requebrajándose.

Recién salidos del horno son deliciosos, pero aguantan bien varios días.

Para mí son un bollo comodín, pues son un desayuno estupendo acompañados de casi cualquier cosa, incluso un huevo frito, un tentempié a mitad de tarde o un bocado de emergencia que puedes llevar en el bolso. Es versátil, a mitad camino entre lo dulce y lo salado, y por eso creo que me gustan tanto.

Bueno os dejo que me voy a darles un mordisco. Ñam!

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